LA EXHIBICIÓN ARCOÍRIS DE BENJA NOVAL: UNA LECCIÓN TÁCTICA Y DE PODERÍO EN EL MUNDIAL JUNIOR
El ciclismo español junior ha vuelto a escribir una página de oro en los anales del deporte mundial. En un despliegue memorable de madurez, estrategia y fuerza bruta, Benja Noval se coronó campeón del mundo de ruta en la categoría junior, sellando un doblete histórico para la Selección Española a la altura de las gestas que en su día firmó Remco Evenepoel en la categoría.
Desde los primeros compases de la prueba, España movió muy bien sus cartas. La Roja arrancó al ataque filtrando en la fuga inicial a Luca Martínez junto a otros tres ciclistas de nivel: el francés Gayant, el noruego Sindre Orholm y el británico Owen King. Sin embargo, el devenir de la carrera trajo constantes alternativas: Luca Martínez acabó descolgándose de la cabeza de carrera, un espacio que aprovechó el belga Sander Willems para conectar y mantener el cuarteto en vanguardia.
Por detrás, la selección española no se quedó de brazos cruzados e intentó reaccionar a la nueva situación con Raúl López, quien sumó fuerzas con Luca Martínez para intentar enlazar con la cabeza. Pese al coraje mostrado, la tentativa no fructificó y ambos terminaron siendo engullidos por el pelotón.
A Benja Noval se le veía con muchísimas ganas, pero la lectura de carrera le obligaba a no dormirse. Delante, tras ceder Willems, el trío formado por Gayant, Orholm y King abría un hueco cada vez más peligroso, mientras por detrás ningún equipo asumía la responsabilidad de tirar. Ante la apatía del pelotón, Noval tomó las riendas: impuso un ritmo atroz en el gran grupo para hacer una auténtica criba, asfixiar a los rivales que iban maduros y reducir el grupo notablemente.
El movimiento decisivo llegó a 27 kilómetros para el final. Tras su aceleración, Noval arrancó llevándose a su rueda al francés Simón Defrance y a los italianos Pezzo y Fedrizzi. Con una arrancada impecable, este grupo perseguidor logró conectar con la cabeza de carrera. Pero el asturiano no quería acompañantes ni sorpresas: a falta de 25 kilómetros, al paso por meta, Benja lanzó un hachazo monumental que dejó completamente sin reacción a sus rivales de fuga.
Por detrás se desató la desesperación. Los dos franceses, Gayant y Defrance, intentaron organizarse en una persecución directa contra el español. Más atrás se conformaba un grupo perseguidor con Willems, Pezzo, Fedrizzi y King. A 15 kilómetros del final, la renta de Noval respecto al dúo galo rondaba el medio minuto, mientras por detrás el sueco Wandel, el austriaco Hettegger, el esloveno Stare y el canadiense Moreau se unían a la caza del bronce.
A 10 kilómetros de meta, Benja Noval mantenía con puño de hierro una diferencia de unos 36 segundos sobre Simón Defrance. El galo había logrado distanciar a su compatriota Gayant, a quien la aventura del día se le terminó haciendo larguísima tras haber estado en fuga desde el inicio; Gayant acabó siendo absorbido por el nutrido grupo perseguidores que lucharía por la tercera plaza.
Sin flaquear en un solo pedalazo, gestionando los vatios con la templanza de un veterano y la rabia de un campeón, Benja Noval mantuvo las diferencias hasta cruzar la línea de meta en solitario, alzar los brazos al cielo y proclamarse flamante campeón del mundo junior de ruta.
Noval ha demostrado una superioridad aplastante en la categoría, confirmándose como la gran perla del ciclismo español del futuro. Una exhibición majestuosa que invita a soñar en grande con todo lo que este corredor nos dará en su inminente salto al WorldTour.